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martes, 23 de abril de 2013

Subimos hasta Ella...

El 19 de abril se celebra en nuestro país el día de la "Virgen del Verdún", una tradición que la comunidad católica aquí ha seguido fielmente.
Hacia allí nos dirigimos como casi todos los años con mis dos sobrinos, para subir hasta la cima del cerro de este lugar privilegiado que tiene Minas, y rendirle homenaje.
Cuando llegamos, la misa ya había comenzado, con todos los representantes de la iglesia a pleno. Pero mis sobrinos estaban impacientes y comenzamos el ascenso.
El camino pedregoso y rojizo se hace corto porque a cada paso nos encontramos con gente que sube ansiosamente, otras que bajan con sus ojos llorosos.
Al borde del camino lleno de pastos, tenemos las estaciones del Vía Crucis, para detenernos, acompañar a Jesús en esos momentos, prenderle una vela y seguir viaje.
También hay descansos, sombras a las que nos pegamos para que se haga más fácil la subida sobre todo si vamos con niños. Una manzana, algo de agua y a seguir!!
Cuando llegamos a un borde, encontramos la cruz, las mujeres y allí nos detenemos.
Podemos seguir por otro camino alternativo, pero mi sobrino Gerónimo de 5 años me dice: "Para llegar a María, hay que pasar por Jesús, tía", con mucha convicción me lo dice. Y yo no hago más que pensar que este niño no necesita catequesis, que ya entendió todo.
Luego de la cruz, escalones de piedra, incrustados en el cerro.
Hacia allí subimos, porque al final está la Virgen esperándonos.
Los peregrinos de todo el país se juntan en un solo "Gracias". Algunas quinceañeras agradeciendo sus fiestas, algunos ancianos pidiendo por salud, padres y madres, vecinos, pidiendo por trabajo o dando gracias por la recuperación de algún enfermo.
Sacamos las velas, las prendemos, saludamos con un beso a la Virgen. Aquí arriba se puede sentir el poder de la fe.
Esa fe sencilla, silenciosa del hombre común, del trabajador, del sacrificado.
El descenso no es más fácil que la subida; las piedras sueltas hacen que uno resbale y tenga que apoyarse en un bastón para poder bajar.
Gente descalza cumpliendo promesas... Dicen que si nos llevamos una piedrita del Cerro del Verdún y le pedimos a la Virgen un favor, cuando se nos cumple tenemos que volver al Cerro y devolver la piedrita...dicen.
Mi sobrino Gerónimo me regaló este dibujo luego de haber subido 




















lunes, 20 de junio de 2011

Fiesta de San Juan Bautista

Este sábado 18 festejamos la fiesta de nuestro patrono. Este año, además de la tradicional procesión, tuvimos la celebración de la eucaristía, con templo lleno. A diferencia de otros años, no se realizó la quema del judas, símbolo de quemar lo malo, dejando paso al hombre nuevo.
Nos visitaron catequistas y niñas de Reboledo, comunidad cercana a Cerro, quien siempre ha estado presente de una u otra manera.
Una fiesta diferente, muy reflexiva, enfocándonos en lo que vendrá más adelante..
San Juan Bautista, nuestro patrono, pronto para salir en la procesión


Señalando el Salvador...

miércoles, 15 de junio de 2011

"No soy digno de desatarle las correas de las sandalias"

Este sábado 18 de junio adelantaremos la celebración de nuestro patrono San Juan Bautista en Cerro Colorado. A partir de las 16 horas se realizará una procesión por las calles del pueblo y luego la eucaristía.

Juan en el desierto

Bautismo de Jesús
La Iglesia celebra normalmente la fiesta de los santos en el día de su nacimiento a la vida eterna, que es el día de su muerte. En el caso de San Juan Bautista, se hace una excepción y se celebra el día de su nacimiento. San Juan, el Bautista, fue santificado en el vientre de su madre cuando la Virgen María, embarazada de Jesús, visita a su prima Isabel, según el Evangelio.

Esta fiesta conmemora el nacimiento "terrenal" del Precursor. Es digno de celebrarse el nacimiento del Precursor, ya que es motivo de mucha alegría, para todos los hombres, tener a quien corre delante para anunciar y preparar la próxima llegada del Mesías, o sea, de Jesús. Fue una de las primeras fiestas religiosas y, en ella, la Iglesia nos invita a recordar y a aplicar el mensaje de Juan.

Juan Bautista es el Precursor, es decir, el enviado por Dios para prepararle el camino al Salvador. Por lo tanto, es el último profeta, con la misión de anunciar la llegada inmediata del Salvador.
Juan iba vestido de pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Venían hacia él los habitantes de Jerusalén y Judea y los de la región del Jordán. Juan bautizaba en el río Jordán y la gente se arrepentía de sus pecados. Predicaba que los hombres tenían que cambiar su modo de vivir para poder entrar en el Reino que ya estaba cercano. El primer mensaje que daba Juan Bautista era el de reconocer los pecados, pues, para lograr un cambio, hay que reconocer las fallas. El segundo mensaje era el de cambiar la manera de vivir, esto es, el de hacer un esfuerzo constante para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Esto serviría de preparación para la venida del Salvador. En suma, predicó a los hombres el arrepentimiento de los pecados y la conversión de vida.

Juan reconoció a Jesús al pedirle Él que lo bautizara en el Jordán. En ese momento se abrieron los cielos y se escuchó la voz del Padre que decía: "Éste es mi Hijo amado...". Juan dio testimonio de esto diciendo: "Éste es el Cordero de Dios...". Reconoció siempre la grandeza de Jesús, del que dijo no ser digno de desatarle las correas de sus sandalias, al proclamar que él debía disminuir y Jesús crecer porque el que viene de arriba está sobre todos.

Fue testigo de la verdad hasta su muerte. Murió por amor a ella. Herodías, la mujer ilegítima de Herodes, pues era en realidad la mujer de su hermano, no quería a Juan el Bautista y deseaba matarlo, ya que Juan repetía a Herodes: "No te es lícito tenerla". La hija de Herodías, en el día de cumpleaños de Herodes, bailó y agradó tanto a su padre que éste juró darle lo que pidiese. Ella, aconsejada por su madre, le pidió la cabeza de Juan el Bautista. Herodes se entristeció, pero, por el juramento hecho, mandó que le cortaran la cabeza de JuanBautista que estaba en la cárcel.

¿Qué nos enseña la vida de Juan Bautista?

Nos enseña a cumplir con nuestra misión que adquirimos el día de nuestro bautismo: ser testigos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia, así como era el Papa Juan Pablo II.

Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Nosotros lo podemos recibir en la Eucaristía todos los días.

Nos hace ver la importancia del arrepentimiento de los pecados y cómo debemos acudir con frecuencia al sacramento de la confesión.

Podemos atender la llamada de Juan Bautista reconociendo nuestros pecados, cambiando de manera de vivir y recibiendo a Jesús en la Eucaristía.

El examen de conciencia diario ayuda a la conversión, ya que con éste estamos revisando nuestro comportamiento ante Dios y ante los demás.